Sí, quiero niños en mi boda

Cristina, y con los niños, ¿qué hacemos?

No es la primera vez -ni la última- que una de mis parejas de novios me plantea la misma duda. Es natural; tomar la decisión de hacer a los niños partícipes de una boda, en mayor o menor medida, implica valorar un gran número de pros y de contras.

Por desgracia no existen fórmulas mágicas que den respuesta a este dilema. No concebimos el día de nuestra boda sin tener cerca a sobrinos, primos -o a nuestros propios hijos-, pero tampoco queremos renunciar a ofrecer a nuestros amigos y familia la oportunidad de disfrutar de una fiesta solo para adultos. ¿Qué hacer, entonces?.

Mi consejo es comenzar por ponerse de acuerdo en si realmente nos apetece contar con un número determinado de pequeños invitados el día de nuestro enlace y entender que -en el caso de que así lo decidamos- merecerán las mismas atenciones que los adultos.

Por otro lado, habrá que tener en cuenta que su presencia supone un plus de dulzura y simpatía, pero también grandes dosis de incertidumbre, porque los niños y sus reacciones son imprevisibles. En otras palabras: tendremos que dedicar algo de tiempo y esfuerzo para procurar que ellos también disfruten del evento, pero sin interferir en el desarrollo de vuestra celebración.

En cualquier caso, y si queréis mi opinión, los niños en las bodas siempre suman más que restan.

 

Porque habrá que adaptar algunos espacios o momentos a sus necesidades, pero podremos jugar esa carta desde el punto de vista decorativo. Un espacio para improvisar una siesta o un baúl lleno de disfraces pueden ser los rincones estrella de nuestra boda no solo para los más pequeños,sino también para más de un adulto.

Fotografía © Miguis Paper

 

Porque contar con su presencia ese día significa la oportunidad de reunir a todas las generaciones de la familia. Vuestro reportaje fotográfico pasará a ser registro de la historia familiar y contaréis con un recuerdo impagable.

Fotografía © Estudio Dita

 

Porque nadie mirará a la novia con más emoción que ellas. Llevar niñas como parte de tu cortejo es regalarles la experiencia de tener ante sus ojos una princesa de verdad.

Fotografía © La Fotografía de tu boda

 

Porque son los mejores aliados de los fotógrafos a la hora de sacar nuestra faceta más relajada y natural a la luz. Si no nos sentimos cómodos posando ante la cámara, nada mejor que pasar los momentos previos al reportaje jugando y compartiendo impresiones con los más pequeños.

Fotografía © Sara Frost

 

Porque si se les tiene en cuenta y se sienten partícipes de la celebración, serán los invitados más divertidos. Nadie como ellos para animar el ambiente y hacer de la fiesta, un fiestón.

Fotografía © Instantánea y Toma Primera

 

Porque darles la oportunidad de dirigirse a vosotros en la ceremonia puede ser fuente de anécdotas para toda la vida, además de uno de los momentos más entrañables.

Fotografía © La Fotografía de tu Boda

 

Porque escuchar su opinión sobre cómo está resultando la boda puede ser de lo más revelador.  Si cualquier pequeño detalle no funciona como debería, te lo harán saber, pero también serán los primeros en darse cuenta de que algo es realmente genial.

 Fotografía © Patricia Semir

 

 

Fotografía © Sara Frost

Porque son, sencillamente, adorables.

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