Fotografía: Ruth Roldán

Tendencias bridal: primavera 2018

La temporada nupcial de primavera está a punto de comenzar. Los preparativos de las bodas están en su recta final y los diseños que lucirán las novias en los próximos meses están casi listos, a la espera de las últimas puntadas.

Los novios e invitados tendrán que esperar hasta el último momento para conocer el secreto mejor guardado de la boda: el traje de la novia, pero como adelanto, hoy te voy a contar algunas de las tendencias que esta primavera lucirán las protagonistas de este gran día. ¿Quieres conocerlas?

Siguiendo las propuestas de las principales pasarelas, las novias vestirán trajes en los que destacarán los  volúmenes multicapas, las espaldas muy trabajadas y los hombros descubiertos. Tampoco faltarán las transparencias de tul y las gasas bordadas con pedrería que convivirán con vestidos estructurados, de líneas suaves y sofisticadas, realizados en mikado de seda y organza.

Las flores bordadas en relieve, el protagonismo de las faldas, la incorporación de los trajes de dos piezas y el uso del pantalón son alguna de las novedades más destacadas. Nuevas formas de ver la moda nupcial que por supuesto no renuncia a crear siluetas favorecedoras, que realzan la esencia de cada mujer.

Mix de tejidos y color. Tules, guipur, gasas, muselinas, sedas y jacquards son los tejidos que darán forma a los diseños, que garantizan la comodidad y la estética contemporánea que quieren las novias de 2018. En cuanto a colores, al blanco en sus diferentes matices se unen pinceladas en azul, verde y rosa muy suaves y detalles metalizados y dorados.

Bordados. Llegan fuerte a la moda nupcial los bordados multicolor con volumen. Dan una nueva vida y entidad a la forma de los trajes y representan a novias alegres y desenfadadas. El vestido blanco con flores bordadas adquiere un estilo boho que enamorará esta primavera.

Fotografía: Ruth Roldán

Fotografía: Ruth Roldán

Espaldas protagonistas. Las espalda de los vestidos aparecerán esta temporada como la gran apuesta. Se han trabajado otorgando protagonismo a las transparencias, encajes y largas filas de botones. El resultado quedará a la vista en el momento en el que la novia llegue al altar y su espalda sea la mejor vista de los invitados.

Volúmenes. Las faldas se vuelven voluminosas y realzadas con varias capas. Aunque desde hacía ya algunos años que las siluetas sirena eran las protagonistas, se recupera la tendencia del volumen que otorga cuerpo y vuelo a la figura volviendo a la sofisticación más clásica.

Cinturas marcadas.Los cinturones y los corpiños ciñen las formas a la cintura para, como antes te he comentado, rescatar el volumen de las faldas.

Tocadas por la magia. Junto con los tocados, los velos seguirán a la cabeza de los complementos nupciales junto con los tocados. Las plumas, las coronas de flores y las diademas con aplicaciones, coronarán a las reinas de la ceremonia.

Fotografía: Ruth Roldán

Manga larga. Aunque comiencen a subir las temperaturas, los vestidos de las novias con manga larga y manga francesa siguen siendo tendencia. Otorgan un estilo muy romántico y delicado, imprescindible en el otoño y el invierno, pero que no se olvida de las bodas de primavera.

Escotes. La sensualidad se apodera de los escotes, pero sin perder la compostura. Los escotes en V y los hombros descubiertos del escote barco son los protagonistas.

Dos piezas. Entran con fuerza los conjuntos de falda y top. Para novias más desenfadadas y ceremonias más relajadas que no buscan la tradición destacan las faldas con vuelo acompañadas de crop tops realizados en encaje y pedrería.

Algo menos formal. Seguimos con las propuestas para las novias menos formales que quieren un vestido que les sirva más allá de la ceremonia y que sean la pieza perfecta para un brunch o una fiesta menos tradicional. Vestidos cortos de encaje con mangas abullonadas se decantan como la opción más acertada. Llegan para quedarse los trajes pantalón, que esperan saltar de la pasarela a las bodas más casual. ¿Te atreverías con ellos?

Como resumen, veremos que los trajes de  la primavera  2018 conjugan el espíritu libre de las novias más arriesgadas con la delicadeza y sensualidad clásica. Y es que las novias millennials lucirán una temporada más  el vestido ‘perfecto’ que refleje su propia personalidad. Aquel que destaque su belleza y feminidad.

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